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A propósito de la candidatura de Juan(cho) José Barreto González como gobernador y la Casa Libre: breves anotaciones sobre política, voluntad, amor y valentía

Juan(cho) José Barreto González, profesor universitario, ensayista, poeta y candidato a la gobernación del estado Trujillo  I Me preocupa el amor, ese único amor del que me puedo hacer cargo, porque no es otro sino el que burbujea en mi. Para mí el amor existe como un fenómeno incorpóreo, mas él se sustenta en otros cuerpos distintos al mío, unos vivos, otros telúricos: la mujer con la que a diario me duermo, ese pequeño que me dice papá, mis padres, mis amigos, la tierra por la que hoy día entiendo lo que es la nostalgia, esta otra que me hizo padre... En todos esos cuerpos se sustenta el amor que experimento. Amor, eso que no necesita concretarse para sí mismo, pero que identificamos en cuerpos que nos han sido y nos son próximos, justifica lo próximo a lo que debemos aspirar como animales sociales y políticos que somos: el amor justifica la salud de los cuerpos, y la firmeza de la tierra que sostiene nuestros recuerdos, nuestras casas, nuestras aspiraciones.  Es...

No pensar críticamente mata

A H. E.  Una mujer muy amada por mi familia, perdió al que iba a ser su segundo hijo, deseado... Y lo perdió en un hospital —aunque veremos que "perder" no es el verbo adecuado—, habiendo cumplido los nueve meses de gestación con total normalidad, porque el médico le dijo una y otra vez que se había orinado, aún cuando ella sabía que había roto fuente. Él ya no era un feto, era un niño, un niño preparado para vivir autónomamente, sin necesidad del cuerpo de su madre, niño que ya pesaba cuatro kilos; ella traía al mundo no sólo un hijo deseado, sino sano. Esto significa que ese médico, ese hospital, asesinaron a ese niño, al que esa familia esperó con ansias por nueve meses. La inacción y el cegarse ante un sesgo de autoridad —"yo soy el médico, conozco tu cuerpo mejor que tú"—, son violencia criminal: la violencia obstétrica es criminal, y en no pocos casos, mortal.  Si existe la insensibilidad con una mujer que ya gestó completamente, ¿cómo no van a ser indiferente...

Colombia: acá hay gato encerrado

Lo que sucede en Colombia me parece inspirador para toda Latinoamérica: la ciudadanía debe reaccionar e indignarse por aquellas medidas gubernamentales que acentúan las desigualdades, y salir a las calles a decir lo que se piensa no debe ser un acto extraño ni mucho menos reprochable. Y es sobre todo un acontecimiento que nos llena de esperanza ya que cada día más personas se alzan contra la autoridad despótica, porque si hacemos memoria, los alzamientos en Chile no hace mucho, también fueron en su momento, acontecimientos altamente inspiradores —y a la vez indignantes por la manera tan brutal en como el poder reaccionó. Algo que siento es que a la gente ya no se le engaña tan fácilmente. Eso creo...  Los gobiernos de derecha siempre van a ser despreciables, porque nunca han dejado de prescindir de los intereses generales, y defenderán un mercado libre... libre sólo para los grandes capitales... no un mercado que le permita al que lo desee, sin importar su condición social, emprend...

Escritor invitado: "Ciudadanía", por Camilo Hurtado Lores*

El reconocido autor Allan R. Brewer Carías, haciendo referencia a Eugenio Hernández Bretón ( La Constitución de 1999, Derecho Constitucional Venezolano , Tomo I, Cuarta Edición, Editorial Jurídica Venezolana, Caracas, 2004, Pag. 220), define la ciudadanía de la siguiente manera: “… es el vínculo político que se establece entre una persona y el Estado, que le permite participar en el sistema político. Por ello, el ciudadano es esencialmente el venezolano”, agregando que la condición de ciudadano corresponde a los venezolanos hábiles en derecho, no sujetos a interdicción civil ni a inhabilitación política. Según esta opinión el concepto de ciudadano radica en el vínculo político que se establece entre una persona y el Estado, vínculo que le permite participar en el sistema político. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela indica las formas de participación política; entre otras: el sufragio, la asociación con fines políticos y la manifestación. Este concepto de ciudadaní...

Un repaso del "Fascismo Eterno", de Umberto Eco

Introducción Nada alienta la euforia de las masas sedientas de prosperidad y justicia, como un discurso de un líder con aires de ente supremo, mesiánico, y si le agregamos que este es elocuente, una fórmula desafortunada está completa; porque un líder, se considere él mismo supremo o no, mesías o no, debe ser un personaje de retórica excepcional, cautivamente, ¿o no? Esto es lo que le sorprendió a Umberto Eco cuando, aun siendo niño y acostumbrado a la verborrea grandilocuente de Mussolini, el jefe de los partisanos italianos de su zona, en abril de 1945, se dirigió a la muchedumbre jubilosa por la derrota de fascistas y nazistas: un hombre con una sola pierna pide un poco de silencio, y aunque apenas se le pudo oír, pronunció unas escasas —mas no insignificantes— palabras, concluyendo humildemente su discurso de la siguiente manera: “Gloria a los caídos por la libertad”. Lamentablemente a las masas históricamente vejadas se les puede convencer más rápido con retórica que con hechos —e...

Una bien cimentada cultura

"Hasta altas horas de la noche, mi padre, echado ya en la cama, leía a la luz mortecina de una vela esteárica. En las tardes, recostado a umbroso árbol en el ancho huerto, me hacía escuchar capítulos de algunos libros que yo podía entender a mis cortos años. Continuamente me hablaba de que el hombre valía no por el poder, ni por el dinero, sino por la fuerza de una bien cimentada cultura". Mario Briceño-Iragorry, 1954.

Uno no necesita lo que no conoce

Uno no necesita lo que no conoce. ¿De verdad uno no necesita lo que no conoce? Aunque en Trujillo se come un muy buen ají picante, esa sensación al comer nunca me atrajo —a menos que hablemos de esos vegetales picocitos con que daban a acompañar las deliciosas empanadas de Takiko, cerca de mi casa, subiendo a La Puerta. Ahora, a casi seis años de haber emigrado a México, no puedo comerme una arepa sin unos chiles en escabeche o curados que aprendí a preparar, y en mi despensa no falta chile serrano, jalapeño, huajillo, pasilla, chipotle... Y un mango o una naranja con chile piquín... ¡Sabor glorioso! No necesitaba ese sabor hasta que lo conocí, sencillo, y ahora que lo conozco... Creo que ya fui claro al respecto.  Las sensaciones, las emociones, son también experiencia epistémica. Positivismo, lo siento. ** Desde muy niño me pregunté por qué si las religiones cristianas —por parte de mi padre me encuentro como adventista, por parte de mi madre, católico— seguían a un mismo revoluc...