Ir al contenido principal

La valentía es primero una característica cognitiva, no performática

Sin teoría y estudio riguroso como un bien común entre los individuos, no es posible alcanzar ningún orden social justo y efectivo.

La experiencia vital y cotidiana no son suficiente para organizarnos fuera de nuestra individualidad, y en ese espacio, sólo en ese espacio, el colectivo, es posible la supervivencia y el confort que hace menos de cien años ya es posible para toda la humanidad. La vergüenza histórica es que la humanidad logró crear excedentes de todo, pero no ha podido acabar con la mal nutrición ni con la explotación irracional de seres vivos y recursos.

La crisis humana constante, y posiblemente la base de las demás, es de orden cognitivo. Vivimos narcotizados por los vapores de nuestra subjetividad mal formada e informada*, autocomplaciente, perezosa para ponerse a prueba, y sobre todo, poner a prueba, cuestionar como ejercicio de responsabilidad, lo que aquellos en posición de poder, afirman. 

La valentía es primero una característica cognitiva, no performática. 


* La religión, por ejemplo, es en sí una pedagogía del engaño:  sostener el creer sin exigir evidencias más que el consenso de la cultura y la tradición como un valor o principio admirable, debería ser considerado terrorismo cognitivo: creer sin evidencias para ello es una correcta definición de lo irracional. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

El sexo es natural, hay que "sabérselo" ganar

" Los hombres se dividen en mentales y sementales".  José Antonio Ramos Sucre  A propósito de la "crisis" de soledad masculina, las quejas contra las mujeres, la idea de que ellas se han vuelto muy "libertinas e interesadas" (toda la vida ha habido hombres y mujeres en el libertinaje y la superficialidad), y la presión a adolescentes de acudir a trabajadoras sexuales para debutar: La presión contra adolescentes en ese tema (debutar con trabajadoras sexuales) es muy triste, muchos no lo saben, pero es traumático en distintos niveles (y se persigue en algunos lados como abuso sexual de menores, con mucha razón): puede que el chico virgen lo disfrute, pero no tendrá problema en relacionar sexo con transacción monetaria, y ahí ya hay una semilla para la distorsión de valores y una ética sexual laxa la cual es peligrosa per se. El sexo es natural, hay que "sabérselo" ganar, si nos ponemos bilogicistas, tal como suele ser en entornos ideológicos conser...

Escritor invitado: "Nos agarró la historia", por Juan(cho) José Barreto*

Inventar todas las atracciones posibles para conversar. Esta frase me gusta para condensar la intención de mis cartas, antigua manera de comunicarse a pesar de las distancias. Escribirle a Usted es una invitación, no un desafío. Sacudo mis lenguajes para tratar de decirlo mejor. La carta es el papel que imaginariamente circulará por toda la casa, esta intención revelará sus límites y nuestros sentimientos de querencia. En la disposición de ser útil, sobresale la necesidad de apropiarnos de nuestra biografía, es decir de nuestra vida y de nuestras decisiones. Los proyectos políticos de uno y otro lado han logrado fragmentar la casa nacional y su unidad es una ilusión televisada. “Se nos olvidó sumar” es la frase de un amigo para referirse a la división como estrategia dominante. Entonces, veo en estas cartas un modo de acercarse, crear la relación para afinar técnicas de reunión que nos permitan adelantar el camino hacia el patio de la casa amenazada. Regreso al espacio de la opinión ...

"El mundo y sus demonios"

Terminé "El mundo y sus demonios" de Carl Sagan, que coescribió con su esposa Ann Druyan. Es el libro más hermoso, nutritivo y de fácil lectura, mas no corto, que he leído en un rato. Fuera de ciertos sesgos pro estadounidenses (yo poseo sesgos anti estadounidenses) , que en el fondo apelan a personajes respetables como Thomas Pain o Benjamin Franklin, o a valores humanos sin distinciones étnicas (Sagan era consciente de que EE. UU. era necesariamente un país multiétnico, y esto le agradaba), es un perfecto libro de izquierda, no apto para esa izquierda reaccionaria y conspiranoica, esa que no sabe vivir sin religión y por eso ha optado, desde los bolcheviques, por el dogma ideológico. Su postura, de una finura ética e intelectual indiscutible, le hacen un libro indispensable para pensar y aspirar al progreso científico, social y político, a la empatía y a la hermandad de toda la humanidad, en términos comprometidamente racionales.