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El sexo es natural, hay que "sabérselo" ganar

"Los hombres se dividen en mentales y sementales". 
José Antonio Ramos Sucre 

A propósito de la "crisis" de soledad masculina, las quejas contra las mujeres, la idea de que ellas se han vuelto muy "libertinas e interesadas" (toda la vida ha habido hombres y mujeres en el libertinaje y la superficialidad), y la presión a adolescentes de acudir a trabajadoras sexuales para debutar:

La presión contra adolescentes en ese tema (debutar con trabajadoras sexuales) es muy triste, muchos no lo saben, pero es traumático en distintos niveles (y se persigue en algunos lados como abuso sexual de menores, con mucha razón): puede que el chico virgen lo disfrute, pero no tendrá problema en relacionar sexo con transacción monetaria, y ahí ya hay una semilla para la distorsión de valores y una ética sexual laxa la cual es peligrosa per se. El sexo es natural, hay que "sabérselo" ganar, si nos ponemos bilogicistas, tal como suele ser en entornos ideológicos conservadores. Nada más delicioso que compartir cama con una mujer que desea genuinamente estar con uno, que su cuerpo de distintas formas expresa deseo por uno, eso hace todo más intenso. Excitarte con una mujer que no se acostaría contigo sin dinero de por medio, me parece algo que delata autoestima baja, y cierto grado de perversidad: hay tanto placer en el complacer como en el ser complacido, y la mujer "requiere" más detalles e imaginación en la performance privada: los hombres parece que solemos ser físicamente sexuales, las mujeres cognitivamente sexuales, y esto que debería ser la génesis del erotismo mutuo, se diluye tras una transacción monetaria.

No saber ganarse el sexo es simplemente no ser atractivo para las mujeres, por eso a algunos sólo les sirve ser cajero automático de mujeres que no los valoran, y por eso mismo, desarrollan el sesgo de creer que todas son iguales, pero es porque no saben relacionarse de otra manera, y por eso logran acceder a mujeres que están dispuestas a relacionarse de esa manera. No son las mujeres, es el entorno en el que se mueven el que hace que sólo el peor tipo de mujeres, les sean accesibles. De la misma manera en que no todos los hombres somos iguales: algunos ceden ante la presión del qué dirán, otros viven formando y contrastando su criterio día a día. 

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