Algo que me sorprende del pensamiento conspiranóico es que miente con tanta facilidad, con tanta seguridad, que se hace visible que ellos mismos, quienes asumen este pensamiento, son los primeros en tragarse esas mentiras, porque evidentemente han recibido la información sin contrastarla (asumir una conspiranoia es sinónimo de darle rienda suelta a tu sesgo de confirmación), y siguen reproduciéndola porque no se ha verificado o simplemente, en vista de las incongruencias insoslayables que salen a relucir, no aceptan la debilidad argumental de sus creencias. Decir que Soros, Bilderberg, el 20-30, la ONU..., son marxistas, y quieren conquistar el mundo, (por hablar de una porción del espectro total de las tantas conspiranoias que existen) además de ser un despropósito, es decir sin pudor (o bueno, sin saber que lo haces, más bien) que no has leído o entendido ni siquiera la línea que empieza con "Un fantasma...", y mucho menos posee la delicadeza de ver que la propia voluntad ...
Espacio para la reflexión en torno a distintos tópicos de interés humanista.