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Mostrando las entradas etiquetadas como indolencia

El problema no es la hora

La impunidad es un buen incentivo para cierto tipo de negocios y perversiones. Secuestran, violan, matan, y ya no hablemos sólo del odio a la mujer, sino el odio hacia todo lo justo y ordenado, pero indignarse hasta la frustración explosiva, por como la autoridad se burla de las víctimas, "eso no es correcto, hay otras formas", dicen los que no son muy dados a ejercitar la empatía.  A quien le incomoden las luchas sociales, particularmente la feminista, no dudo que ignora datos que son evidentes. Una mujer no debería estar sola en la madrugada en un contexto así, pero nuestro mundo no es ideal, y pasará una y otra vez por muchísimas circunstancias (si las violan y matan de día, hasta en sus casas, se descarta fácil el argumento de que el problema es la hora en la que andan por ahí...), y la culpa no será de ella, ellas, así se dediquen a la prostitución ¡la culpa siempre va ser del enfermo que tiene atrofiada la corteza superior de su cerebro, que no sabe controlarse, que mat...

De la ternura de los progenitores por sus criaturas

Era otra época, es cierto, es lo que pienso cuando pienso en la época de la revolución industrial: salarios muy cercanos a cero, trabajo infantil... Pienso en "El deshollinador" de Blake. Otra época, otros valores. Valoro a Gadamer por enseñarme en profundidad esto.  Pero, tengo este pero.  No creo que la ternura que los infantes provocan en la mayoría de sus progenitores, sea algo que varíe mucho en el tiempo y las culturas*: la mortalidad infantil que hasta hace poco hacía que una mujer pasara la mitad de su vida embarazada, ahora es una tragedia casi desconocida, proporcionalmente, claro; hasta es curioso que existan personas preocupadas por la sobrepoblación, y a la vez otros por las pocas ganas que tienen las más nuevas generaciones de procrear. Pero el punto es que antes, con los valores del momento, en medio de la cotidiana mortalidad infantil, que las madres sufrieran menos, o que estuviesen más acostumbradas a esta pérdida, me parece un ejercicio mediocre de empatía ...