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Mostrando las entradas etiquetadas como ciencia

No hay una izquierda

No hay una izquierda, hay muchas izquierdas. Se contradicen entre sí en muchos puntos: comunismo, anarquismo y socialdemocracia son un ejemplo. Y soy caprichoso en esta selección: lucho contra lo posmoderno y ambiguo, pero soy un anarquista socialdomócrata. Ahora, hablaré de coherencia. Jé.  Eso de pasarse a la derecha porque "la izquierda" no sirve (pienso en mi terruño venezolano), es ver un sólo punto de todo un horizonte, y nos puede hacer caer en el conflicto, a veces no evidente, de la incongruencia, que es uno de los sustratos del error. ¿Un ejemplo? Las pensiones, (sólo perfiles de empresarios se opondrían —oponen— a ella), o la educación en lugar del trabajo infantil, no existen precisamente porque sean algo que podría surgir de las directrices o intereses económicos, sociales e ideológicos de la derecha —que para ser justos, no hay, tampoco, sólo una derecha, porque, es curioso, existe, por nombrar, un ateísmo conservador, como el de Ayn Rand. Por eso la importancia...

La verdad

La verdad existe, y no es un punto concreto al cual llegar, es más una probabilidad de camino correcto: hay caminos más eficientes o efectivos que otros. Por eso la verdad debe entenderse como un fenómeno estadístico: donde hay más probabilidad de verdad, ahí debemos poner nuestra atención, y descartar lo demás.

Quieren conocer a dios pero no a su creación

La ciencia estudia y describe lo que es, digamos, la creación, según la tradición semítica, o sea, estudia, describe, la realidad del planeta Tierra y del universo que lo contiene. A la ciencia no le interesa refutar dioses, es simplemente un efecto colateral de las interpretaciones que de ésta se desprenden después de proporcionar evidencias. Es por ello que no entiendo a la mayoría de creyentes que se niegan a conocer sobre la ciencia y sus métodos, porque ella es la única que puede dar razón, con cierto nivel de certeza, sobre la realidad, o en términos didácticos para creyentes, describe la realidad que el dios semítico creó, sin influencia de lo que los sistemas ideológicos conocidos como religiones, aseguran. Quieren conocer a dios sólo por medio de un libro, parcializado, de paso (los herederos y consentidos del Antiguo Testamento son los judíos, no los cristianos), pero no están interesados (al contrario, las niegan) en las disciplinas que sí describen la realidad, la creación ...

"El mundo y sus demonios"

Terminé "El mundo y sus demonios" de Carl Sagan, que coescribió con su esposa Ann Druyan. Es el libro más hermoso, nutritivo y de fácil lectura, mas no corto, que he leído en un rato. Fuera de ciertos sesgos pro estadounidenses (yo poseo sesgos anti estadounidenses) , que en el fondo apelan a personajes respetables como Thomas Pain o Benjamin Franklin, o a valores humanos sin distinciones étnicas (Sagan era consciente de que EE. UU. era necesariamente un país multiétnico, y esto le agradaba), es un perfecto libro de izquierda, no apto para esa izquierda reaccionaria y conspiranoica, esa que no sabe vivir sin religión y por eso ha optado, desde los bolcheviques, por el dogma ideológico. Su postura, de una finura ética e intelectual indiscutible, le hacen un libro indispensable para pensar y aspirar al progreso científico, social y político, a la empatía y a la hermandad de toda la humanidad, en términos comprometidamente racionales. 

Inconmensurable, de paso

Todo correlacionar es un ejercicio de ficción típico del humano Sapiens; la ficción, como ejercicio de abstracción, es lo que nos ha permitido, y gracias a la construcción de lenguajes y culturas, reconstruir aquello que no presenciamos o no entendemos a la primera, pero que de todos modos nos agita en alguna dimensión existencial.  Lo realmente objetivo es lo causal, esa conexión misteriosa escondida entre los hechos, y que apenas pocos siglos atrás empezamos a notar en su dimensión —inconmensurable, de paso... 

Conspiranoias

Algo que me sorprende del pensamiento conspiranóico es que miente con tanta facilidad, con tanta seguridad, que se hace visible que ellos mismos, quienes asumen este pensamiento, son los primeros en tragarse esas mentiras, porque evidentemente han recibido la información sin contrastarla (asumir una conspiranoia es sinónimo de darle rienda suelta a tu sesgo de confirmación), y siguen reproduciéndola porque no se ha verificado o simplemente, en vista de las incongruencias insoslayables que salen a relucir, no aceptan la debilidad argumental de sus creencias.  Decir que Soros, Bilderberg, el 20-30, la ONU..., son marxistas, y quieren conquistar el mundo, (por hablar de una porción del espectro total de las tantas conspiranoias que existen) además de ser un despropósito, es decir sin pudor (o bueno, sin saber que lo haces, más bien) que no has leído o entendido ni siquiera la línea que empieza con "Un fantasma...", y mucho menos posee la delicadeza de ver que la propia voluntad ...