Ir al contenido principal

El fantasma (relato). Por Edward Maldonado






El fantasma 



          Llegó apurado a la sala de espera. El viejo banco del centro carecía de toda clase de calidez. Contaba con dos taquillas blancas en donde se podía encontrar tras su ventanilla, a pequeños seres solitarios, sonrientes y siempre prestos a atender. Llegó muy agitado. Noté de inmediato que le invadían pensamientos dolorosos; era un hombre de baja estatura y ropa desarreglada que me indicaba que venía corriendo. Al comienzo, abrió la puerta aparatosamente. Los presentes que permanecían rígidos en sus asientos advirtieron el ruido y se limitaron sólo a cambiar de posición. Llegó asustado, mirándolo todo. Sentí pena al detallar su rostro colmado de nostalgias. Detalló bien el lugar, los demás permanecían estáticos, una que otra mirada sobre el hombro, o de esas fugaces, cómplices y maliciosas. El rostro de aquel hombre me hacía imaginar universos de soledades.  Luego suspiró y se calmó por completo. En ese momento supe con certeza quién era. Conmovido lo miré y pude observar cómo se despedía de todo. ¿Había venido a buscar algo o a alguien? ¿Por qué aquel lugar y no otro? La niña que tenía a un lado lo señaló con una sonrisa y se dijo a sí misma algo que no logré escuchar; ella también sabía quién era. Aquel hombre con su mirada y su expresión difícil de describir se despidió de todo y salió. Quizá un fantasma triste había venido a despedirse de alguien y no lo encontró.


Comentarios

Entradas populares de este blog

El sexo es natural, hay que "sabérselo" ganar

" Los hombres se dividen en mentales y sementales".  José Antonio Ramos Sucre  A propósito de la "crisis" de soledad masculina, las quejas contra las mujeres, la idea de que ellas se han vuelto muy "libertinas e interesadas" (toda la vida ha habido hombres y mujeres en el libertinaje y la superficialidad), y la presión a adolescentes de acudir a trabajadoras sexuales para debutar: La presión contra adolescentes en ese tema (debutar con trabajadoras sexuales) es muy triste, muchos no lo saben, pero es traumático en distintos niveles (y se persigue en algunos lados como abuso sexual de menores, con mucha razón): puede que el chico virgen lo disfrute, pero no tendrá problema en relacionar sexo con transacción monetaria, y ahí ya hay una semilla para la distorsión de valores y una ética sexual laxa la cual es peligrosa per se. El sexo es natural, hay que "sabérselo" ganar, si nos ponemos bilogicistas, tal como suele ser en entornos ideológicos conser...

Esto es idiosincrasia

C. Kirk. Tomado de Wikipedia  Si lo del mensaje en las balas es cierto, incluida su asociación a Antifa, y terminó cometiendo este crimen, en el asesino de C. Kirk nos podríamos encontrar con un chico que creció en un entorno ideológicamente radical, y así lo parece; aparentemente cambió de enfoque ideológico los últimos años, y esa justificación de la violencia con la que creció ahora la dirigió en otra dirección: sus valores familiares no pudieron cambiar de un día a otro, incluido su conocimiento sobre armas, adquirido en su entorno cristiano y conservador. La mayoría de atentados y balaceras en Europa y Estados Unidos, son perpetrados por hombres blancos, incluso algun@s trans autores de éstas balaceras, se adscriben a ideologías supremacista, porque sí, hay trans de derechas, gays homofóbicos, y empleados que no ven nada de malo en que les quiten la mayor parte de su plusvalía. El asesino de C. Kirk parece ser una persona absolutamente confundida. Pero jamás sabrem...

Sobre el artista conocido y desconocido: Trascendencia: más allá de la mercancía

Imagen cortesía del artista plástico y poeta trujillano Edward Maldonado              Sobre el artista conocido y desconocido:               Trascendencia: más allá de la mercancía*             ¿De cuántos Vallejos, de Rokhas, Ramos Sucres nos hemos perdido a lo largo de la historia, porque ellos, de pura timidez o subestimación propia, hermetismo de sus personalidades o falta de “contactos” editoriales, no pudieron ver la luz en unas páginas de un libro propio ni ser disfrutados por lectores ávidos de palabras penetrantes? ¿Cuánto placer en buenas lecturas ha quedado ausente sin ser este medianamente sospechado? ¿Cuántos críticos y lectores no pudieron haber elevado la importancia de tantas obras perdidas por desconocimiento de su existencia, por nunca haber llegado a sus manos, ojos y sensibilidades? La fortuna nos ha legado en centurias a enor...