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Economía, cultura y vida

La base de la cultura es la economía; sin actividades económicas, sin intercambio de bienes y servicios, y sin la debida producción y abastecimiento, nuestras sociedades volverían a la economía prehistórica de la caza y la recolección, y las sociedades de millones de individuos no serían posibles.

Pero existe un punto en el que nos podemos sentir ante esa muy repetida interrogante de qué fue primero, "el huevo o la gallina": qué es lo primordial para sostener la cultura, ¿la economía como tal, o las condiciones para la economía? Además, ¿qué tipo de economía, una justa? De acá se desprende el observar ya no sólo las condiciones, sino el estado de la cultura sostenida por dicha economía.

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Un empresario en tiempos de pandemia se queja de las restricciones y protocolos sanitarios, porque son engorrosos de llevar a cabo masivamente, diariamente, muchas veces al dia, aunque estos, se advierte que de no aplicarse correctamente, harían que la transmisión de la enfermedad sea más fácil; mas se sabe que al aplicarse estas medidas efectivamente, la reapertura económica sería más apresurada y menos traumática. 

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Este empresario sigue quejándose de las medidas sanitarias, de lo tanto que está tardando la reactivación de la economía en todo su potencial, y a la vez el uso de cubrebocas se le hace ridículo. ¿Este empresario está interesado realmente en la reapertura económica? ¿Qué concepto de economía posee? ¿Cuál es el estado de la cultura al que aspira, el que le satisface? ¿Acaso no sabe que para hacer crecer "ilimitadamente" su capital, deben haber condiciones económicas que se lo permitan?

De muy poco sirve interesarnos por la economía como sostén de la cultura, si no nos interesamos por las condiciones para que la economía se desarrolle, o lo que es lo mismo, si no nos interesa el estado de la cultura que esa economía sostiene. De poco nos sirve pedir reactivar la economía, si no sentimos respeto por la vida propia y la ajena.

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La economía sostiene a la cultura, pero economía y cultura existen porque primero existe la vida.


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