La verdad es que yo, como estoy seguro pasa con la mayoría de mis congéneres, no conozco lo que es el acoso. Es más, soñaba de adolescente con que me persiguieran las chicas. Esto hoy día, lo encuentro tan revelador sobre lo que no he vivido y que otras personas sí, como elocuente sobre los prejuicios tan internalizados que tenemos como individuos sociales.
Imagen cortesía del artista plástico y poeta trujillano Edward Maldonado Sobre el artista conocido y desconocido: Trascendencia: más allá de la mercancía* ¿De cuántos Vallejos, de Rokhas, Ramos Sucres nos hemos perdido a lo largo de la historia, porque ellos, de pura timidez o subestimación propia, hermetismo de sus personalidades o falta de “contactos” editoriales, no pudieron ver la luz en unas páginas de un libro propio ni ser disfrutados por lectores ávidos de palabras penetrantes? ¿Cuánto placer en buenas lecturas ha quedado ausente sin ser este medianamente sospechado? ¿Cuántos críticos y lectores no pudieron haber elevado la importancia de tantas obras perdidas por desconocimiento de su existencia, por nunca haber llegado a sus manos, ojos y sensibilidades? La fortuna nos ha legado en centurias a enor...
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