Ir al contenido principal

Legislar

No soy abogado, pero hablaré un poco sobre este verbo. 

Legislar sobre algo es declarar políticamente a la nación lo siguiente: "esto existe en nuestra sociedad, no importa qué tan recurrente sea en la vida de cada uno, existe, sucede, y merece nuestra consideración". ¿Estamos entendiendo que los privilegios no son derechos, los sabemos diferenciar?

Por no entender esto, que es superable, creo yo, después de comprender no sólo el concepto sino las implicaciones del derecho, en un Estado de Derecho como lo entendemos hoy, así este esté medianamente instaurado, es que legislar, regular, legalizar o ilegalizar, resulta en algo tan complicado. Y esto, es terreno nutritivo para la corrupción. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sobre el artista conocido y desconocido: Trascendencia: más allá de la mercancía

Imagen cortesía del artista plástico y poeta trujillano Edward Maldonado              Sobre el artista conocido y desconocido:               Trascendencia: más allá de la mercancía*             ¿De cuántos Vallejos, de Rokhas, Ramos Sucres nos hemos perdido a lo largo de la historia, porque ellos, de pura timidez o subestimación propia, hermetismo de sus personalidades o falta de “contactos” editoriales, no pudieron ver la luz en unas páginas de un libro propio ni ser disfrutados por lectores ávidos de palabras penetrantes? ¿Cuánto placer en buenas lecturas ha quedado ausente sin ser este medianamente sospechado? ¿Cuántos críticos y lectores no pudieron haber elevado la importancia de tantas obras perdidas por desconocimiento de su existencia, por nunca haber llegado a sus manos, ojos y sensibilidades? La fortuna nos ha legado en centurias a enor...

Escritor invitado: "Nos agarró la historia", por Juan(cho) José Barreto*

Inventar todas las atracciones posibles para conversar. Esta frase me gusta para condensar la intención de mis cartas, antigua manera de comunicarse a pesar de las distancias. Escribirle a Usted es una invitación, no un desafío. Sacudo mis lenguajes para tratar de decirlo mejor. La carta es el papel que imaginariamente circulará por toda la casa, esta intención revelará sus límites y nuestros sentimientos de querencia. En la disposición de ser útil, sobresale la necesidad de apropiarnos de nuestra biografía, es decir de nuestra vida y de nuestras decisiones. Los proyectos políticos de uno y otro lado han logrado fragmentar la casa nacional y su unidad es una ilusión televisada. “Se nos olvidó sumar” es la frase de un amigo para referirse a la división como estrategia dominante. Entonces, veo en estas cartas un modo de acercarse, crear la relación para afinar técnicas de reunión que nos permitan adelantar el camino hacia el patio de la casa amenazada. Regreso al espacio de la opinión ...

"El mundo y sus demonios"

Terminé "El mundo y sus demonios" de Carl Sagan, que coescribió con su esposa Ann Druyan. Es el libro más hermoso, nutritivo y de fácil lectura, mas no corto, que he leído en un rato. Fuera de ciertos sesgos pro estadounidenses (yo poseo sesgos anti estadounidenses) , que en el fondo apelan a personajes respetables como Thomas Pain o Benjamin Franklin, o a valores humanos sin distinciones étnicas (Sagan era consciente de que EE. UU. era necesariamente un país multiétnico, y esto le agradaba), es un perfecto libro de izquierda, no apto para esa izquierda reaccionaria y conspiranoica, esa que no sabe vivir sin religión y por eso ha optado, desde los bolcheviques, por el dogma ideológico. Su postura, de una finura ética e intelectual indiscutible, le hacen un libro indispensable para pensar y aspirar al progreso científico, social y político, a la empatía y a la hermandad de toda la humanidad, en términos comprometidamente racionales.